sábado, 26 de marzo de 2016

50.- Entre Dos Mundos, Preocupaciones

- El sofá se va a mojar. - Dije entre besos, mientras veía a _____, sentarse sobre mi, besándome.

- Por qué te preocupas por eso cuando yo te estoy dando amor? Se secará, además, no quieres que te bese? - Se cruzó de brazos e hizo pucheros.

- Claro que quiero amor...

- Entonces no te fijes en el sofá. - Dijo divertida, envolvió sus brazos en mi cuello, acercándome a ella, sus labios, más dulces que de costumbre, su calor apaga mi cuerpo frío, tan perfecta como siempre.

Mis manos rodearon su cintura, juro, que nunca de los nuncas, había disfrutado tanto de besar a alguien, es más, cuando tenía novias o salía con alguien, detestaba que sean demasiado melosas, que beso y beso, y abrazos, y ahora, yo no puedo quitarle las manos de encima a _____, no, no, mi novia, mi futura esposa, el amor de mi vida, ella, simplemente ella.

- En qué piensas? - Dijo a centímetros de mis labios, sonriendo.

- En que te amo...

- Mentiroso. - Se rió.

- En que como un idiota como yo consiguió a una chica como tu, en lo hermosa que eres, en todo... - La arrojé a un lado en el sofá y comencé a besarla mientras le hacía cosquillas, ella solo reía y recibía mis besos.

- Ya no...ya no. - Pidió sin poder respirar de tanto reírse.

- Ven aquí. - Le Dije, ambos nos acomodamos juntos para poder dormirnos.

- Oye...

- Si mi amor? - Besé su frente.

- No se mojará el sofá? - Dijo burlona.

- Tonta. - La abracé y le hice cosquillas, ella comenzó a patalear.

- Tu que te preocupas por esas cosas...amor...ya para. - Decía entre risas.

- Sabes que te amo?

- Por supuesto que si...

- No se que haría yo sin ti amor de mi vida.

Al siguiente día, desperté antes que ______, lo cual fue bueno, fui arriba por una manta y la tapé, anoche llegamos empapados y no nos secamos ni nada por el estilo, fui a la cocina y comencé a preparar el desayuno para mi amada princesa.

Recordé entonces fugazmente, a Jeremy, el ángel, el que siempre nos ayudaba, bueno, me advertía y me decía que hacer, por supuesto, y bueno, el siempre aparece cuando algo malo pasa o está por pasar, ya no se ha aparecido así que, creo que _____ y yo vamos muy bien, y espero que sigamos así.

Cuando me di cuenta, estaba sonriendo como un completo imbécil.

Entonces sentí unos bracitos alrededor de mi cuerpo, me estremecí y me reí porque intentó apretarme,  pero soy yo, así que solo sentí un abrazo de oso.

- Mi amor, huele delicioso. - Besó mi hombro.

- Lo sé, es para ti princesa, prueba... - Tomé un poco del omelete de queso, especias y jamón de pavo que estaba preparando, apagué la estufa, le soplé para que se enfriara un poco y lo coloqué en su boca, puso una carita de niña pequeña al comer helado.

- Está rico, amor!!! Está delicioso.

- Quieres más?. - Sonrió.

- Si por favor.

- Ten. - Puse el tenedor frente a ella y cuando estuvo a punto de comerlo lo retiré y la besé, ella sonrió, dejé el tenedor en el mesón sin parar de besarla, la hice caminar hacia atrás y nos topamos con la mesa que hay aquí en la cocina, hice que se sentara en ella y seguí besándola, ella, mientras, jugaba con mi cabello.

- Tramposo. - Besó mi nariz.

- Por tus besos cualquiera puede serlo...y es lo que me da miedo.

- Celoso...

- Si! Mucho!

- De quién?!

- De...ammm...Ve a ducharte jovencita! O pescarás un resfriado. - Ella soltó una carcajada.

- Yo quiero ducharme contigo. - Sonrió.

- Entonces desayunaremos después mi amor, vamos. - La cargué y ella se rió.

- Bájame! Puedo caminar!

- No si yo estoy en tu vida. - Ambos reímos levemente, me miró y me besó.

- Te amo...

Sonreí, y la cargué, caminé besándola hasta las escaleras, subí escalón por escalón, haciéndola saltar para que se asuste, ella reía y se aferraba de mi, llegamos a la habitación y fuimos directo a la ducha.

- Apuesto a que no te metes con ropa a la ducha. - Me dijo, abrazándome, mirándome a los ojos.

- No me chantajees. - Miré a un lado y ella regresó mi mirada a ella, tomándome el rostro con sus manos, me besó.

- No te chantajeo. - Una sonrisa divertida se asomó en sus bellos labios.

- Está bien.

- No te atreves miedoso? 

- Oh, claro que me atrevo. - Abrí la ducha, comenzó a caer el agua y me metí a la ducha, el agua volvió a mojar toda mi ropa, cerré los puños al sentir el chorro frío calentándose. Escuché como _____ se reía.

- Tonto! - No paraba de reírse, todo el cabello mojado me cubrió los ojos, así que lo sacudí, apartándolo de mi rostro.

- Qué?. - Ella me miraba.

- Pareces un modelo, haciendo ese tipo de cosas... - Le extendí la mano y ella la tomó, entró a la ducha y nos besamos, la jalé y también se empapó, se estremeció y soltó un pequeño grito ahogado.

- También debes de mojarte. - Sonrió. - Ven aquí.


1 comentario:

  1. Hola Data!! Te envié solicitud en facebook, soy MICHELLE DE LYNCH 🌈😉

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